1 de mayo de 2009

DE NUEVO GARZÓN

Una vez más toca hablar de nuestro ilustre paisano para comentar un tema, que no por sorprendente sino por llamativo, ha sido el hazmerreír de nuestro pueblo en unos buenos días.

No sé si el Juez Baltasar Garzón se merecía este homenaje a su “trayectoria profesional y humana”. Desde luego a mi entender no se la merecía. No por nada, si no porque nuestro ilustre paisano no está haciendo otra cosa que su trabajo. Punto. Por lo tanto, no hace nada extraordinario que merezca ser festejado ni exaltado. Así de simple.

Pero la cuestión ya no es que se merezca esta “palmada en la espalda” después de estar, profesionalmente hablando, en uno de los peores momentos o en los momentos más bajos de su carrera profesional.

La cuestión está en el proceder de la organización del evento en cuestión que ha dejado mucho que desear. Qué digo mucho. Ha sido una organización tan chapucera, desacertada y desastrosa que si el mismísimo Garzón se hubiera percatado del tema hubiera huido despavorido. Menudo desastre, menudo desastre.

Hotel Almoratín, lugar en que se celebró la cena-homenaje

Fue una organización partidaria y sectaria. Aunque esto no es nada nuevo. No nos vamos a asombrar a estas alturas de los tejemanejes de las personas que han organizado este evento. Personas y políticos naturales de Torres, no afincados en nuestro municipio pero que quieren disponer y decidir en la sombra, sin dar la cara, ocultados por no sé qué pero manejando desde atrás, para tirar la piedra y esconder la mano. ¡COBARDES!

Pero tanta desconsideración me merecen esos que siempre están detrás, escondidos, como los que hacen de correveidile en esta y otras historias.

No entiendo cómo se atreven a decir que el evento es organizado por todo el pueblo de Torres. Mienten. Como bellacos. El pueblo no ha organizado nada ni los colectivos, tampoco. Han sido cuatro “amigos” del citado político los que a toda prisa y en un intento de conseguir un homenaje por todo lo alto han hecho que, en resumen, este no haya sido un acto concurrido sino criticado.

Mi opinión al respecto era clara. A mi no me invitaron pensando en la posibilidad de que no confirmara mi asistencia, como así hubiera hecho. Desde luego, eso que me he ahorrado en el compromiso personal con la persona que me hubiera pasado la atención y, cómo no, en lo económico.

Dije también que si el acto no superaba el número de los 300 asistentes sería un fracaso. Como resultó ser, finalmente. Según he podido saber, concretamente no llegaron a los doscientos ochenta, un número considerable, sin lugar a dudas, pero a todas luces insuficiente. De todos los concurrentes, me atrevería a decir sin riesgo a equivocarme que casi la mitad, si no la mitad, no eran comensales del municipio, lo que viene a confirmar que, evidentemente, y suponiendo que los asistentes fueran trescientos, la mitad de esta cifra es ciento cincuenta. Cifra que, como compartiréis conmigo, supone un fracaso estrepitoso para la organización.

Otra cosa que he criticado duramente de toda esta historia es la aparición, nadie sabe cómo, de distintas Cofradías y Hermandades en el cartel anunciador del festejo. Es curioso que ni los responsables de los que aparecen anunciados como organizadores, no sólo Cofradías, lo cual clama al cielo, sino también de distintas cooperativas de la localidad, no sepan cómo ha aparecido el nombre en el cartel, ¿por arte de magia?

Imagen de la entrada a la Audiencia Nacional

A mi juicio, y tras el alboroto que a raíz de este homenaje se ha producido en Torres, nadie quiere pringarse después de haber metido la pata hasta el corvejón. Ellos pensaban que iba a ser un acontecimiento sin precedentes y que, los anunciantes, se iban a lucir bien lucidos pero el tiro les ha salido por la culata.

Y los propios organizadores, viendo que el evento iba a ser un desastre, decidieron a ultimísima hora filtrar a los medios de comunicación, en un intento desesperado de quedar bien ante la opinión general, que los beneficios de la cena-homenaje serían entregados a los Hermanos del Señor para organizar la Fiesta de los Jornaleros. Y los Hermanos del Señor que se enteran por la prensa.

En fin, todo ha resultado ser un cúmulo de despropósitos fruto de una desastrosa organización en la que han participado colectivos sin pedir opinión a sus asociados, en la que a otras asociaciones ni siquiera les han pasado la atención, en la que han aparecido nombres de organizadores sin que sus dirigentes tuvieran conocimiento de ello, en la que han intentado camuflar el desastre con “remedios” populistas como donar el dinero obtenido a los Hermanos del Señor…

Si se merece Garzón este homenaje es una cuestión discutible. Desde mi punto de vista creo que no está haciendo otra cosa que su trabajo, podemos discutir si lo hace correctamente o de forma partidista. Eso es otra cosa. Pero este tipo de cumplidos se hacen cuando el homenajeado está jubilado y su trayectoria, al menos la profesional, ha concluido.

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